Toda la actualidad local de Cabra y comarca continuamente actualizada. Interesantísmos artículos de opinión y colaboraciones. Mantente siempre informado con: www.laopiniondecabra.com

Síguenos en:

Facebook

Twitter

Youtube

Livestream

Hemeroteca (1912-1989)

Hemeroteca (2002-2005)

Fundación "Aguilar y Eslava"

faltan 28 días para el
Domingo de Ramos 2018

Revista de actualidad cofrade editada por La Opinión de Cabra   |   DIARIO FUNDADO EN 1912   |   I.S.S.N.: 1695-6834

laopinioncofrade.com

domingo, 25 de febrero de 2018 - 02:52 h

San Álvaro de Córdoba, introductor en Europa de la devoción del Vía Crucis

Cuaresma, tiempo de gracia, camino hacia la Pascua

Manso y humilde de corazón

07.07.17 - Escrito por: Demetrio Fernández

Jesús se presenta en el evangelio de este domingo como "manso y humilde de corazón". Es llamativa esta autopresentación, al tiempo que es tremendamente atrayente.

A Jesús en su personalidad divina nos lo ha presentado el Padre del cielo: "Este es mi Hijo amado, en quien me complazco" (Mc 1,11). Y Jesús mismo se dirige continuamente a Dios como su Padre, "Abba!". Pero en el evangelio de este domingo, Jesús nos invita a que acudamos a él. "Venid a mí los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré... Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón y encontraréis vuestro descanso" (Mt 11,28).

La mansedumbre es cualidad muy valorada. No tiene agresividad ni asperezas, es tranquila y apacible. Puede llegar incluso a la ternura. Cuántas veces nos vemos sorprendidos por nuestros impulsos, por nuestras reacciones bruscas y a veces violentas, que alteran la convivencia de nuestro entorno. Encontrarse con una persona mansa y apacible es una fortuna. Todos los que conviven con ella gozan de esa paz que transmite el que es manso de corazón. En el caso de Jesús, además, él quiere transmitirnos esta cualidad y lo hace mediante nuestro trato con él y por el don permanente de su Espíritu Santo en nuestras almas. En este, como en todos los demás aspectos de la vida cristiana, no se trata de una imitación externa y menos aún de una decisión voluntarista por nuestra parte. Se trata más bien de la acogida de un don que se nos ofrece y de entrenarnos en esa misma práctica, ejercitándonos en esa virtud.

La humildad es virtud que está en los cimientos de un gran edificio. Esos altos rascacielos de las grandes ciudades, tiene un soporte hondo, que no se ve pero que soporta todo el edificio. El humilde no hace ostentación de sus virtudes, aunque reconozca que las tiene, pero las tiene como un don recibido y las vive con gratitud al que se las hadado. El humilde no protesta porque no le tienen en cuenta. El humilde busca instintivamente el último puesto, no ser tenido en cuenta, pasar desapercibido. La humildad se alimenta con humillaciones, que el humilde asume con normalidad y sin alboroto. Cuánto bien hace una persona humilde, cuánto bien hace una persona dotada de buenas cualidades, si es humilde. Si, por el contrario, tiene muchas cualidades y no es humilde, se vuelve insoportable; mejor es que no las tuviera. Se dice que así como la caridad y el amor son el motor de todas las virtudes, así la humildad está en el cimiento de todas ellas. Cualquier virtud natural o sobrenatural sin humildad es una virtud dislocada, y puede hacer daño. La humildad todo lo soporta, no se engríe, no se compara con los demás ni siente envidia.

Jesús se presenta así, como "manso y humilde" de corazón. Y nos invita a acercarnos a él, especialmente cuando estamos cansados y agobiados. No es el trabajo físico el que más nos fatiga, y además se reponen energías con el diario descanso. Ni siquiera las preocupaciones de las tareas en las que somos responsables son la fuerza más fatigante. Lo que realmente nos fatiga son nuestros apegos interiores, esas sanguijuelas que chupan nuestra energía y nuestro entusiasmo. Nos fatiga nuestro amor propio, nos fatiga nuestra falta de rectitud de intención, nuestras dobleces. Nos fatigan todas las secuelas de pecado, que van minando nuestro entusiasmo. Por el contrario, nos refresca la conversión profunda de nuestro corazón, nos renueva sentirnos amados tal como somos, gratuitamente. Nos hace felices constatar que nuestros problemas tienen arreglo.

Por eso, en este tiempo de vacaciones y descanso, acudamos a Jesús: "Venid a mí..." Él nos comprende, él nos acoge, él nos ama incondicionalmente. Si acudimos a él, encontraremos nuestros descanso, porque su yugo es llevadero y su carga ligera.
Recibid mi afecto y mi bendición:

Demetrio Fernández, obispo de Córdoba


más artículos

Cuaresma, tiempo de gracia, camino hacia la Pascua

17.02.18 | Demetrio Fernández

El Jueves Lardero

09.02.18 | José Manuel Jiménez Migueles

"Comparte lo que importa" - MANOS UNIDAS

08.02.18 | Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2018

06.02.18 | Redacción / @anrajimo

Cuaresma y Semana Santa en Caminos de Pasión

05.02.18 | Redacción / @anrajimo

La Vida consagrada, encuentro con el Amor de Dios

04.02.18 | Demetrio Fernández, Obispo de Córdoba

"Atrévete a ser misionero"

27.01.18 | Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

Entrevista a Víctor Olivencia Castro, autor del Cartel de la Semana Santa 2018

27.01.18 | Mateo Olaya Marín

Semana de unidad por los cristianos

18.01.18 | Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

El día 9 de enero hace trece años

06.01.18 | Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

Secciones

Webs amigas

laopiniondecabra.com | actualidad local
Meteocabra.es | el tiempo
Patio de Cuadrillas | actualidad taurina
Poesía Taurina | decenario de versos táuricos

Sobre "La Opinión"

Quiénes Somos
Redacción
Hemeroteca (1912-1989)
Hemeroteca (2002-2005)
Contacto

Sobre la Fundación

Quiénes Somos
I.E.S. "Aguilar y Eslava"
Museo "Aguilar y Eslava"
El Hombre de la Sábana Santa
La Opinión de Cabra
Coro de Cámara

Aviso legal

Condiciones de uso
Política de privacidad

Síguenos también en:    • Facebook    • Twitter    • Youtube    • Livestream